“SÁLVAME DE TI” Confesiones…(6)

Los grandes ventanales ofrecían una de las mejores vistas, del impresionante Skyline del Downtown de  Manhattan, sobre la mismísima orilla del East River, prácticamente bajo el puente de Brooklyn. La entrada, adornada con ostentosas macetas, repletas de coloridas y fragantes flores, daban la bienvenida a un local de estilo clásico y elegante.

El Maitre nos acompañó a una íntima mesa, junta al ventanal, pero en una esquina algo alejada del resto. Me sorprendió que mi acompañante tuviera tal influencia para conseguir una mesa así, sin reserva previa.

Retiró cortés mi silla, y aguardó a que tomara asiento.

-Gracias….

-Liam- se apresuró a contestar.

-Gracias Liam- repetí- ¿Irlandés?-aventuré convencida de mi infalible intuición.

Asintió con una sonrisa orgullosa.

Contemplé extasiada la maravillosa panorámica de la ciudad, plenamente consciente de la penetrante mirada del hombre sobre mí. Nerviosa, cerré brevemente los ojos y me deje acariciar por los acordes de otra de mis canciones favoritas, una que por fortuna lograba imprimir en mí una laxitud que agradecí, “One more time, dear” de Vangelis. La melódica voz de John Bahler me transportó al momento crucial de mi film favorito, “Blade Runner”.

-Un beso más querida, un suspiro más. Apenas esto querida- susurró Liam, repitiendo con evidente intencionalidad el estribillo de la balada.

-Tendrás que salvarme de nuevo- me sorprendí contestando.

El hombre sonrió jactancioso.

-Cuando quieras, sólo has de pedirlo.

Esta vez fui yo la que sonrió petulante, a pesar de que mi interior temblaba ante su sola presencia.

-Ahora mismo no percibo peligro alguno.

Liam me regalo una mirada enigmática y profunda.

-Te falla la intuición, Eva, pues tienes al peligro, justo frente a ti.

Sonreí, retiré un mechón de cabello tras mi oreja y acepté encantada la copa de vino blanco que el camarero me ofrecía.

-¿Sabes?, si no estuviéramos tan….acompañados, soltaría tu esplendorosa melena negra de ese serio moño, y tal vez, …liberaría algo más.

A punte estuve de atragantarme, deje mi copa sobre la mesa y lo miré más que excitada.

-¿Es así cómo combates la inhibición de tus entrevistados?-inquirí, sintiendo un calor singular ascendiendo por mis piernas.

Él rió, y bebió distendido mientras disfrutaba de mi incomodidad.

-Ambos hemos compartido una experiencia… casi trágica, es indudable que compartimos una conexión especial- Me guiñó el ojo y creí desfallecer, aquella sempiterna sonrisa me estremecía hasta límites insospechados.-Además-continuó con aquella voz gutural y acariciadora- pienso que los formalismos, no son más que un muro tras el que esconderse, y yo, lo último que deseo es que te escondas de mí.

Me sonrojé ante su intensidad, suspiré en un intento de liberar las inquietantes emociones que me provocaba y de nuevo saqué de mi bolso el dichoso portafolios, más por desviar la conversación que por interés profesional.

-En la oferta de trabajo no indica con claridad el puesto a cubrir-aduje en tono seco y formal.

-Se oferta mi puesto-respondió con total tranquilidad-Dejo la empresa.

Contrariada y sorprendida lo miré con semblante interrogante.

-Me he impuesto una nueva norma-aclaró, atento a mi reacción- Vivir.

-Desde luego no fue la impresión que me diste el otro día- repliqué confundida. La curiosidad había estado acosándome desde nuestro extraño encuentro en la playa.

Sonrió seductor, pasó sus gráciles dedos por su melena, acomodándola y me dedicó una mirada subyugante. La plata de sus afilados ojos chispeó, dejándome por un instante sin respiración.

-Aquel día- comenzó con cierto aire ausente- decidí acabar con mi vida. Harto de hipocresías, de convencionalismos sociales, de tolerar situaciones que detesto, de creer que necesito lo que no me hace falta, de desperdiciar mi vida con gente que no merece la pena, harto de someterme a una sociedad implacable y engañosa. Hizo falta un duro golpe para que abriera los ojos, pero lo hice, y hasta lo agradezco- Esta vez su semblante se encogió, como reprimiendo un gesto de dolor- Ahora todo ha cambiado, y ahora sé que aunque breve, disfruto de un regalo que pienso disfrutar al máximo.

Clavó sus hermosos ojos en mí con una emoción desconocida e intensa.

-Lo que presenciaste- continuo- sí fue un suicidio, pero no físico. Mi entrada al mar fue mi particular rito de iniciación, cómo una especia de investidura a una vida nueva, completamente diferente de la que tenía- alargó la mano y acarició la punta de mis dedos- Y tú eres la primera persona que conozco en ella, si eso no es una señal, ya me dirás que es.

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ESCRITORA ROMÁNTICA
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Una respuesta a “SÁLVAME DE TI” Confesiones…(6)

  1. Adriana dijo:

    Liam! ❤
    Me has matado, tengo una gran debilidad por ese nombre, me encanta, así como me está encantando este personaje.

    Saludos desde Perú.

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