“SÁLVAME DE TI” UNA NUEVA VIDA….

Habían pasado cinco años.
Cinco largos años desde que Liam me abandonó en aquel apartamento de Manhattan, sola, rota y desconsolada.
Durante los dos primeros, me dediqué a buscarle incansablemente, pero parecía haber desaparecido de la faz de la tierra. Su hermana tampoco sabía nada de él, se unió a mi cruzada, contratando los servicios de un detective privado. Nada dio resultado. Tal vez había muerto en un apartado rincón del mundo, o tal vez viviera. Sea como fuera, lo único oficialmente muerto era mi corazón.
Durante el tercer año, me sumí en el más oscuro y profundo abismo. Desgarrada por la desesperación, el dolor y la más pueril de las tristezas, dejé de comer, de salir, de vivir. Sólo dormía abrazada a una almohada empapada en su perfume, no contestaba a las llamadas regodeándome de una penosa auto compasión, me lamentaba entre sollozos, maldecía a gritos mi rabia, y languidecía de manera alarmante, consumiéndome sin remisión.
Fue su hermana quien me salvó de mi miseria. Me sacó de la cama, extremadamente delgada, débil y ojerosa, me metió en un avión a su lado y me llevó a Madrid a casa de mi hermana.
Allí, cómo el mejor general, dio precisas instrucciones sobre como debían actuar conmigo: sin un ápice de compasión. Y así hicieron, me obligaron con asombrosa dureza a comer, a salir y luchar por mi vida, ya no sólo por mi, sino por la gente que me quería. Y fue por ellos que me levanté una mañana, dispuesta a enfrentar la vida.
Al año siguiente conocí al hombre que logró derrumbar todas mis barreras.

Diego hizo alarde de la paciencia más encomiable e infinita, de la dulzura más exquisita, de la galantería de un caballero andante, de la psicología del gran Freud, y de la persistencia del mejor comercial.
Curó mis heridas, diluyó mis miedos, y me arropó con un amor cálido y entregado. Y a pesar de todo, mi corazón, o al menos una parte de él, jamás olvidaría un nombre. Incluso a pocos meses de mi boda con Diego, soñaba con Liam, lloraba en silencio, me limpiaba las lágrimas y me obligaba a sonreír. No podía borrar el pasado, pero ya no vivía sumida en él.
–Estarás preciosa–me susurró Diego abrazándome por detrás.
–Debo estarlo, o esa fortuna que me cuesta el bono para novias pesará toda la vida sobre mi conciencia.
Diego rió, sacudiéndome con él.
–No necesitas ningún bono, cielo, eres hermosa sin necesidad de artificios. Por mi cómo si apareces con vaqueros en el altar.
–No me tientes–repliqué–Ya sabes que a mi toda esa pompa me parece innecesaria.
Diego me giró entre sus brazos, me sujetó la barbilla y acercó su boca a la mía.
–Sé que lo haces por mi, por la ilusión que me hace tenerte a mi lado vestida de blanco, y por eso preciosa, te amo mucho más.
Besó mis labios con dulzura, una y otra vez, hasta que su lengua se deslizó entre ellos, enlazándose juguetona con la mía. Me dejé llevar por el beso, apartando como siempre recuerdos dolorosos, y enredé mis dedos en su cabello claro. Diego gimió, el beso ganó intensidad, sus manos contornearon mi cuerpo, sentí su deseo contra mi vientre, y me obligué a separarme de él.
–Estamos en un probador–le recordé.
–En un probador con puerta–puntualizó con una sonrisa maliciosa–además, estás vestida para la ocasión.
Sonreí de medio lado, ¿por qué no? me dije.
Miré el corset blanco de encaje y seda, y el tanga a juego, en el que me había quedado, después de que la empleada del centro comercial me despojará de mi, ya oficial, vestido de novia y asentí traviesa.
Empujé a Diego contra el banco del probador, cayó sentado con una sonrisa seductora y ansiosa en su rostro. Metí el pulgar en mi boca y lo saboreé con fruición mientras acariciaba mis muslos, después lo metí en su boca y dejé que lo lamiera mientras me sentaba sobre él. Diego, con la mirada turbia, me aferró ambas nalgas, restregando su dureza contra mi entrepierna.
–Nena, me pones a mil.
–Mmmmm….¿de veras? Pues me parece que quiero más revoluciones, nene.
Desaté los corchetes del corset, liberando mis senos. Diego los atrapó entre sus manos, mientras yo me afanaba en liberar su deseo de aquella jaula de algodón, lino y botones. No me demoré en preliminares, me encajé lentamente en él, sintiendo el acero de su lujuria entrando palpitante en mi.

Tomé su boca con avidez, al tiempo que danzaba mis caderas en ondulaciones suaves, contoneándome lentamente, saboreando cada sensación. La boca de Diego mordisqueó mis pezones, acentuando el placer que ya me nublaba. Me cimbreé sobre él arqueando mi espalda y sacudiendo mis cabellos. Me contemplé en el espejo, y me sentí poderosa, decadente, tentadora. Cabalgue incrementando el ritmo, prendada de la imagen que me ofrecía aquel espejo, de repente el pelo de Diego se oscureció, sus ojos se aclararon, sus facciones transmutaron…..era él.
Los sofocados gemidos del hombre, me marcaban los tiempos, aumentaba o disminuía el ritmo, alargando su tormento, disfrutando de mi poder. Sentí cómo una corriente eléctrica recorriendo mi espina dorsal, me tensé en un orgasmo largo y maravilloso, sin apenas apercibirme de que Diego me acompañaba con un jadeo ronco y vibrante.
–Eres única, amor mío.
Escondí jadeante mi rostro en su hombro, intentando recomponerme. Me negué a pensar en aquello, una vez más. Me levanté y le pedí que saliera mientras me vestía, forzando una sonrisa despreocupada.
Apreté el labio inferior, mientras me vestía a toda prisa, luchando por contener las lagrimas, maldije los recuerdos que todavía me asaltaban traidores, y salí del probador rogando que nadie notará el malestar con el que batallaba en mi interior.
Dejé las prendas en la caja, Diego revisaba las perchas, encandilado con los vistosos conjuntos. Me guiñó un ojo, mostrándome uno de satén negro. Le devolví la sonrisa pero negué con la cabeza.
Una prensa se me escurrió al suelo. Me agaché distraída, otra mano se adelantó y me ofreció el liguero.
–Parece que tengo la suerte de encontrar las cosas que pierdes.
Cuando posé mis ojos en él, casi pierdo el equilibrio. Trastabillé hacia atrás, mis ojos se agrandaron, mi estómago se agitó con violencia, sentí el corazón dando frenéticas vueltas, como si fuera en un alocado carrusel, mi boca se secó y mi sangre se congeló.
–¿Li…am?
–El mismo que recoge tus curriculums y tus ligueros del suelo.
–Yo….pensaba…que…–logré musitar.
–¿Qué estaba muerto?–sus brillantes ojos grises se oscurecieron–lo estuve sí, pero por fortuna o por desgracia regresé….¿Y tú que tal?
Me sentí asaltada por una oleada de furia tan incendiaria que no fui capaz de detener el impulso de abofetearlo.
Liam mi miró boquiabierto.
–Yo bien, gracias, a punto de casarme–me giré dispuesta a marcharme, pero me detuve a medio camino– Disfruta de tu recuperada vida, me alegra haberte visto.
Liam se frotó la mejilla con una sonrisa enigmática en sus mullidos labios.
–Quien lo diria.
Le di la espalda, intentado mantener la serenidad. Todo mi cuerpo era un amasijo descontrolado de nervios despuntados y emociones encontradas. Temí tropezar, temí echarme a llorar, temía volver hacía él y seguir golpeándole.

Respiré hondo, me enlacé del brazo de Diego que continuaba admirando prendas, ajeno a todo.
Salimos del establecimiento, no pude evitar volverme subrepticiamente. Allí estaba él, apoyado indolente en la entrada del centro comercial, con los brazos cruzados sobre su amplío pecho, y una mirada aviesa y decidida.
Aceleré el paso.

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ESCRITORA ROMÁNTICA
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9 respuestas a “SÁLVAME DE TI” UNA NUEVA VIDA….

  1. Mar Ch dijo:

    ahora que tramara LIAM!!!!!!!!! que emoción!!!!!!!!!.. yo tengo una preguntita Lola.. quien es tu muso para liam y diego??
    auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!

    • Lorena diaz dijo:

      Ayyyy Lola increible estos mini relatos, estoy impaciente por el que sigue, que sea pronto por favor!!!!! Liam me encanta….pero Gunnar es único…besos

  2. Sunako Chan dijo:

    A veces es más fácil seguir adelante sin mirar atrás. No obstante, el pasado puede alcanzar a las personas para cerrar antiguas heridas o abrirlas de golpe. Adoró a Liam a pesar de su mala decisión. Me encanta como escribes hace que las emociones estén a flor de piel. ¡Muchas Gracias!

  3. LOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA me matas !!!! Yo amo a Liam !!! Odio que la haya dejado…y 5 años !!! Me muero !!!!!!!!!!!!!!!!! Pero…he`s BACK !!!! OMG !!!!! No tardes en el siguiente capítulo Lola de mi corazón !!!!

  4. Cinco años……….. Lola no lo podía creer cuando lo leía…….tuve que volver a leer el anterior…. no podés dejarnos en ascuas tanto tiempo. Por Dios, Alá, Odín que el siguente sea pronto….

  5. noooo!! no le puede hacer esto!!!! no puede una persona desaparecer asi durante tanto tiempo.. y dejarla con esa incertidumbre!!! yo lo mato!!!!! ……..por favor …..sigue..quiero ver su explicación!!!!! por dios!!!!

  6. ivana dijo:

    Me encanta!!;liam es un desgraciado

  7. Por Dios…. más, más… ansias de saber más!! jeje
    Es un consuelo poder leer estos fragmentos de esa preciosa historia que nos regalas de vez en cuando (mientras esperamos más libros tuyos); pero no tardes mucho en sacarnos de dudas, que nos has dejao descoladas y a medias mujer!! XD

  8. vallu95 dijo:

    Yo sí le hubiera dado dos cachetadas y ni siquiera hubiera trabado conversación! !!! Qué de fácil regresa!!! Que me gane 😉

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