“SÁLVAME DE TI”…..32 …ATRAPADA (2)

Parpadeé repetidas veces. Una intensa luz blanca y cegadora dañaba mis ojos, escuché un pitido monitorizado y susurros atonales.

—¡Vuelve en sí!

Alguien tomó mi muñeca y acarició el dorso de mi mano.

Logré entreabrir los ojos confusa y aturdida. Varios rostros aún indefinidos se inclinaron hacía a mi.

—¿Cómo se encuentra, señorita Ferrer?

Tenía la garganta seca y un horrible dolor de cabeza, apenas despegué los labios los volví a cerrar y tragué saliva con dificultad. 

Me incorporaron y me ofrecieron un vaso de agua.

El frescor del líquido invadió mi interior cómo si fuera una mágica poción de ambrosía que despertaba a la vida cuánto tocaba. Sentí tal alivio que suspiré reconfortada y logré enfocar la mirada con más atención.

—Aturdida—respondí a un hombre con bata blanca y una sonrisa condescendiente.

—Lógico, pero pasará enseguida, sólo tiene una contusión, algunos rasguños y el susto, naturalmente, pero lo más importante es que el bebe está bien.

—¿Có….cómo?

—Qué puede respirar tranquila, su embarazo sigue adelante.

La habitación comenzó a girar a mi alrededor, casi al mismo ritmo que mi estómago, luché por recuperar el control, sentí cómo si mi sangre se hubiera espesado, y mi corazón se hubiera detenido.

—¿Estoy…

—Oh, ¿no lo sabía?—intercedió el doctor—Pues está de algo más de dos meses. 

Posé mis manos en mi vientre aún plano, y cerré los ojos. Un hijo, un niño que me ataba a Diego, y que me atrapaba en la decisión más difícil de mi vida. Pero que provocaba además en mí, otro sentimiento, poderoso y conmovedor, una sensación de protección abrumadora.

—Enhorabuena, y ahora intente descansar, ya hemos avisado a su marido.

—No estoy casada—musité con el corazón en un puño—¿A quién…

El doctor se ajusto la montura de sus gafas de pasta y la miró confuso.

—Pues cuando lo llamé de parte del hospital, él mismo dijo que era su esposo.

—¿A…quién llamo?

El pulso me latía en la sien, froté mis dedos contra ella, descubriendo que una venda contorneaba mi cabeza.

—A un tal Liam, tenía varias llamadas recientes de él en su móvil, también avisamos a una tal Diana, también tenías llamadas perdidas de ella.

¡Oh Dios! Unas tremendas nauseas me sacudieron, la angustia se desató en todo su esplendor, las lágrimas quemaron sus ojos.

En ese instante unos golpes insistentes sacudieron la puerta.

—Tienes visita, pasaré mañana a verla.

El doctor y la enfermera se alejaron hacia la puerta y cuando la abrieron un hombre entró atropelladamente, con el rostro deformado por la preocupación.

—¡Eva!

Liam se cernió sobre ella, entonces le fue imposible controlar el llanto. La abrazó con dulzura, besó repetidas veces sus labios y  sujetó su cabeza con las manos, para clavar en ella una mirada profunda y asustada.

—¡Dime qué estás bien!

Asentí entre lágrimas y dejé que me las secara a besos.

—Debes marcharte Liam, cuánto antes.

Sus húmedos ojos grises se oscurecieron con una determinación atroz.

—No, no pienso irme de tu lado nunca. No temo encontrarme con Diego, es más estoy deseando tenerlo enfrente, averigüé lo que ocurrió, ese animal te arrastró con el coche.

—Fue un accidente,—me apresuré a contestar—fue mi culpa, yo asía la puerta, debí soltarme antes de que arrancara. 

La mirada de Liam chispeó furiosa. Me abrazó con fuerza pegándome a su pecho, y acarició mi espalda liberando el miedo que lo oprimía.

—Si llegara a pasarte algo…yo…—se le quebró la voz. Escondió su rostro en mi cuello y besó mi piel.

—Estoy bien—aseguré terriblemente nerviosa. Tenía que conseguir alejar a Liam, para evitar un enfrentamiento—Sólo te pido tiempo, yo….ahora…

—¡Suéltala hijo de perra!

Nos volvimos sobresaltados hacia la voz proveniente del umbral.

Diego, con los ojos cegados por la ira, congestionado y enrojecido, apretaba con fuerza los dientes, tembloroso y descontrolado.

Liam hizo ademán de levantarse para enfrentarlo, intenté frenarlo infructuosamente. El pánico me atenazó.

—¡Liam no! ¡No entres al trapo, te lo ruego! ¡Márchate!

—¿Y dejarte con esta bestia? Ni loco.

Diego inclinó la cabeza ligeramente clavando en Liam una mirada amenazante.

—La vas a dejar con su prometido y el padre de su hijo, y la vas a dejar ahora mismo.

Liam permaneció paralizado, me miró con gravedad, indagando en mis ojos.

—¿Es eso cierto?

Sollocé y asentí completamente desolada.

—Acabo de enterarme.

Liam cerró los ojos durante un instante asimilando la noticia, su rostro se tensó, cuando se puso en pie la tristeza velaba sus facciones.

—No me importa, Eva. 

—Pero resulta que a mi sí—prorrumpió Diego, abalanzándose sobre Liam.

Solté un grito ante el tremendo puñetazo que recibió Liam, haciéndolo trastabillar hacia atrás.

Liam, se defendió frenando cada ataque, esquivando los golpes con ágil destreza sin pasar a la ofensiva, se limitaba a protegerse.

—¡Basta!—grité a pleno pulmón, sollozando y buscando desesperadamente el interruptor para llamar a la enfermera.

—¡Deténte Diego!

Pero Diego ya no era consciente de sus actos, era un denso charco de lava burbujeante que golpeaba desaforadamente, preso de una ira desatada.

Liam al esquivar uno de sus puños, aprovechó que lo tenía de espaldas para empujarlo fuera de la habitación. Diego cayó estrepitosamente en el pasillo. 

Escuché gritos, pasos, y gruñidos. La pelea continuaba.

Logré levantarme débil, trémula y angustiada. Salí al pasillo a tiempo de ver como dos guardias de seguridad los separaban. Diego se convulsionaba atrozmente, lanzando imprecaciones y debatiéndose para alcanzar a Liam, que permanecía jadeante, pero calmado.

Cuando me miró sentí el impulso de correr a sus brazos. Tenía el  hermoso cabello negro revuelto, un hilo de sangre escapaba de la comisura de sus labios y sus atribulados ojos grises brillantes eran un imán para mis sentidos.

—Me voy—musitó rotundo—pero volveré por tu decisión. 

—Si vuelves por ella, te juro que te mato—escupió Diego aún sacudiéndose entre los guardias.

—La muerte es lo único que ya no me asusta—replicó Liam clavando una mirada desafiante en él.

—Quiero estar sola—pedí mirando a la enfermera, ante la atenta mirada de todos.

Y con una losa de culpabilidad, tristeza y dolor sobre mi, me adentré en la habitación y cerré la puerta . Apoyada en ella lloré desconsolada, creyendo que cada lágrima vertida limaría esa losa, aligerando mi carga, creyendo que aliviaría algo el profundo pesar de mi corazón, pero creí mal.

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Acerca de nerolloil

ESCRITORA ROMÁNTICA
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5 respuestas a “SÁLVAME DE TI”…..32 …ATRAPADA (2)

  1. Mar Ch dijo:

    GRACIAS LOLAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!

  2. Yannina dijo:

    Siiii eres la mejor gracias por no dejarnos asii!!!

  3. Diossssssssss Lola… Por favor que este Diego no se convierta en un Rashid!!!!Tiene que entrar en razones…. Pobre Eva! Diego tiene que entender que no lo quiere….

  4. ay madre mía!!! pobre Eva… es una decisión difícil por que Diego es el padre de su hijo, cierto? … aunque para mi no sería difícil, es mejor tener padres separados pero felices a una pareja inestable criando a un bebe sin amor; ya Diego no demuestra nada de amor, es solo locura, pero por Dios que me ha dejado medio en Shock esto de el embarazo. Liam y Diego peleando… y Eva en medio de todo. Lolita me encanta tu manera de escribir cariño pero espero que no separes a Liam y Eva a causa del bebe. Nuevamente Gracias Lola por publicar… eres Única!!!!

  5. Gilda Zerquera dijo:

    Pobre Eva. Que siuacion tan dificil. Lo del embarazo la dejo impactada. Y Diego y Liam pelenandose. Muchisimas gracias, Lola.

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