“SÁLVAME DE TI”……POKER BAJO LA LLUVIA….36

Cuando guardé el móvil en el bolso, suspiré pesadamente, meditando sobre la llamada que acababa de hacer.

No sabía sí aquella repentina decisión era acertada, pero ya estaba hecho. Y sentía la necesidad de descubrir por mi misma las reacciones de ambos. Un careo, lo llamaban policialmente, yo lo llamaba una partida de cartas arriesgada. Sólo los acontecimientos me dirían si llevaba buena mano, o si mis oponentes eran buenos al poker.

Tomé un taxi, y me dirigí al café de Venecia, donde había quedado con Luisa, la apropiadamente apodada “La Comehombres”, al parecer.

Cuando entré en la animada cafetería elegí un rincón al fondo, pero desde donde podía ver el exterior.

La lluvia, había dado paso a un día gris y ventoso, que esparcía ese particular aroma a ozono y humedad que tanto me gustaba. Las copas de los tilos ondeaban gráciles, acariciadas por un viento mimoso que barría de sus hojas las minúsculas gotas de lluvia, quizá preparándolas para otro chaparrón. Adoraba la lluvia, siempre se me había antojado romántica, mística, evocadora. Cómo si la cortina de agua que derramaban las nubes, fuera el telón de fondo de un mundo distinto, frenando la actividad, obligando a la gente a la contemplación no sólo del cielo, sino de sus propios pensamientos, sumiéndonos en un estado de meditación, de paz. No había paraje más cargado de magia que un bosque lluvioso, en ese entorno era tan fácil imaginar hadas, ninfas, elfos, duendes y gnomos, que invitaba a soñar con otros mundos. Sí, la lluvia era una invitación a soñar, pero ahora no llovía, y el mundo real entró en la cafetería con una sonrisa de labios rojos y una melena dorada que sacudió coqueta cuando me localizó.

Luisa, se sentó frente a mí, de espaldas a la puerta, justo como había planeado. Ahora sólo quedaba estar pendiente de la llegada de Diego, debía de levantarme con la excusa de ir al baño y cerrarle el paso en la entrada, antes de que viera a Luisa y se diera la vuelta, si acaso esa era su reacción.

—Hola Eva, yo también quería hablar contigo.

Sostuve su mirada de ojos negros y forcé una sonrisa fría.

—¿Ah sí? Pues estupendo, soy toda oídos.

Ella sacaba mano, un movimiento a mi favor, pensé.

—Casualmente estuve esta mañana con Liam, aquí mismo. Yo lo llamé—confesó.

—¿Puedo saber para qué?

Se atusó de nuevo el cabello y sonrío nerviosa. Mi templanza la inquietaba.

—Pues, porque he decidido ayudaros. Resulta más que obvio que ese hombre está loco por ti, que suerte hija—emitió una risita estúpida y se tocó el pelo de nuevo—Y tú también lo quieres asi que…

—No nos has visto juntos—repliqué con sequedad—¿cómo puedes saber lo que siento? No sabes nada de nuestra historia, al menos no por mí.

—Bueno, las chicas me lo contaron y….

—¿Cuál de ellas?

Luisa desvió la mirada, se recolocó el reloj de su muñeca y volvió a mirarle encogiéndose de hombros.

—No lo recuerdo exactamente, presencié una conversación, vamos, que hemos hablado del tema en alguna ocasión.

Me mantuve fría y pensativa. La única persona que conocía mi historia, mi amiga de verdad, Elisa, jamás compartiría esa confidencia con las chicas, no sólo por lealtad, sino porque se preocupaba por mi, y sabía que si alguna de ellas conocía el nombre de Liam, acabarían mencionándolo ante mi, y antes de que reapareciera era un cadáver doloroso de mi pasado, un recuerdo que todavía podía arrastrarme al pozo de nuevo. Un pozo del que ella me ayudó a salir.

—¿Qué te hace pensar que voy a inclinarme por mi pasado, cuando tengo una razón de peso para quedarme con mi presente?—inquirí, a pesar de que conocía la respuesta.

Luisa agrandó los ojos, vaciló un instante y respondió lo único sostenible que podía contestar.

—Diego me lo confesó. Me contó el episodio del hospital, estaba destrozado.

—Empezamos a entendernos—murmuré con acritud—Entonces, ¿puedo suponer que Diego y tu mantenéis una amistad que desconocía?

—Estaba roto, Eva, joder, no sabía a quien acudir—se defendió—Quiso que mediara entre vosotros.

Esta vez si le dediqué una sonrisa cargada de cinismo, la miré con agudo desdén.

—¿Y por qué a ti, Luisa? Mi amiga más intima es Elisa, su comportamiento no tiene sentido, ¿no te parece?

Estaba claro que esta partida era mía, Luisa no era rival para mi, no obstante, no disfruté la victoria, a cada As que enarbolaba, la amargura se arremolinaba en mi estómago, un sabor acre ascendió por mi garganta, ¿era decepción?

Alcé la vista justo cuando el segundo jugador entraba en escena.

—Disculpa un segundo, necesito ir al baño.

Me levanté, por un momento, la visión se desdibujó ante mi. El mareo me pilló desprevenida y tuve que agarrarme al borde de la mesa.

—¿Estás bien?—preguntó Luisa con extrañeza.

—Sí, no te preocupes, no he comido mucho hoy, en seguida regreso.

Apresuré los pasos hacia la entrada, donde Diego alzaba la vista buscándome entre las mesas. Cuando sus ojos se toparon con los míos, brillaron de ansiedad.

—Hola cari…Eva.

Observé la mueca apesadumbrada que destelló en su rostro, ante la nueva situación que afrontaba, y a pesar de todo, me compadecí de él.

—Hola Diego, sígueme a la mesa, tenemos muchos que aclarar.

Lo tomé de la mano, y lo guíe hasta donde aguardaba Luisa. Cuando descubrió quien era mi acompañante, se detuvo en seco y me miró con una sombra de temor inquietante pendiendo en sus ojos, una inquietud que veló raudo, trocándola por asombro.

—Creí que estaríamos solos—murmuró confundido.

—También yo—se apresuró a responder Luisa.

Me senté y lo invité a sentarse con una sonrisa opaca.

—Pues será una conversación a tres, no os importa ¿no? Mi gran amiga, y mi novio, ¿qué mejor público para sincerarme?

No sé si detectaron el tono caústico que fui incapaz de ocultar, por sus miradas preocupadas, creo que sí.

—¿Qué está pasando, Eva?—inquirió Diego, tomando asiento— ¿Qué diablos significa esto?

—Está pasando que hoy es día de confesión. ¿Quién empieza? ¿O lo echamos a suertes?

Diego me fulminó con la mirada, su rictus se endureció, pude percibir la tensión que manaba de él. También noté que evitaba mirar a Luisa, un dato curioso en mi opinión.

—Puesto que has sido tú quien nos ha reunido, es justo que escuchemos lo que tienes que decirnos.

Sostuve con firmeza la mirada de Diego. La partida se complicaba, este nuevo jugador era sagaz, y avezado en el juego. Respiré hondo, y decidí mostrar mis cartas

—He tomado una decisión, y es irme con Liam.

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Acerca de nerolloil

ESCRITORA ROMÁNTICA
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2 respuestas a “SÁLVAME DE TI”……POKER BAJO LA LLUVIA….36

  1. Sunako Chan dijo:

    Nos dejas caer una bomba y ahora a esperar…. Se nota que es lunes. ¡Muchas Gracias!

  2. Por Dios Lolita hermosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, siiiiiiiii la Eva se va con mi amor Liam ♥

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