“SÁLVAME DE TI” …POKER DE ASES…37

—¡No puedes marcharte! ¡No pienso consentir que te lleves a mi hijo!—exclama Diego crispado.

—No voy a privarte de tu paternidad, Diego, cuando el niño este por nacer regresaré, podremos negociar la custodia compartida y…

—¿Eres consciente de lo que me estás haciendo, de lo que te haces a ti misma?

Su rictus se desdibuja en una mueca de dolor contenido, la compasión y la culpabilidad inclinaba la partida. Miro a Luisa, y veo ansiedad y temor en su semblante, es entonces cuando decido sacar un as de la manga.

—¿Y tú Luisa, que me aconsejas hacer?

Soy claramente consciente de la mirada admonitoria que le lanza Diego. Compruebo con amarga decepción que los gestos siempre son más reveladores que las palabras.

—Yo….—balbucea inquieta—creo que Diego es un gran  hombre y que no se merece esto.

Inspiro profundamente, replanteo mi jugada, y vuelvo a la carga dispuesta a girar todas las cartas y descubrir el juego de mis oponentes.

—¿Por eso llamaste esta mañana a Liam para ayudarle a recuperarme?

La expresión atónita de Diego es todo un manifiesto al lenguaje conceptual. Fulmina a Luisa con una mirada rencorosa y cargada de odio. Se gira hacia ella con ferocidad.

—¿Qué has hecho qué?

Luisa con los ojos brillantes, pálida y temblorosa, no es capaz de afrontar la ira de Diego y baja la mirada.

—Yo…lo llamé sí, pero ….pero sólo para confiarlo…y…..

—¡Maldita zorra traidora!—brama él con un bufido furibundo.

Aprieta los dientes y descarga un violento puñetazo en la tablero de la mesa que nos sobresalta a ambas. Diego empieza a perder el control.

Luisa lo mira con los ojos arrasados en lágrimas. El rimmel deja ennegrecidos surcos en sus níveas mejillas.

—Te juro que quería ayudarte—insiste cogitabunda—Yo….quise tentarlo…que cayera en mis redes para abrirle los ojos a Eva…pero…no lo conseguí.

Cierro abrumada los ojos, y suspiro largamente. Me siento mareada, oprimida, asqueada, como si  surcara un pantano de hediondas aguas sulfurosas conteniendo la respiración hasta llegar a una zona verde y límpida para soltar el aliento. Pero el bosque todavía quedaba lejos, aún quedan charcos que franquear.

—¡Y una mierda, querías follártelo para vengarte de ella y de mí!—prorrumpe exaltado.

—¡No!—intercede Luisa sumida en llanto—Hace tiempo que comprendí que nunca serías mío, por mucho que te metieras entre mis piernas.

Diego dirige alarmado la mirada hacía mí. Permanezco inmutable, o al menos es lo que intento aparentar, y lo hubiera conseguido si no fuera por que mis mejillas comienzan a estar tan húmedas como las de Luisa.

—Cariño—suaviza la voz, aunque la desesperación tilda sus ojos—Ella siempre fue tras de mi, pero sólo fue al principio, y te juro que ….

—No jures nada Diego—interrumpo poniéndome en pie—Lo que acabo de presenciar es una pelea de pareja, y yo no estaba en ella.

Lanzo una ultima mirada a Luisa, y no puedo evitar compadecerme de su dolor, aunque ella misma se había perdido el respeto y pagaba las consecuencias.

—Debes de tenerte en muy baja estima para ofrecerte como plato de segunda Luisa, no te guardo rencor, seguro que el espejo lo hará por mí. Ningún hombre vale nuestra dignidad.

Enfilo hacia la puerta, hacia mi particular bosque verde, ansiosa por respirar aire puro, por limpiar mis pulmones de la ponzoña que mana la verdad. Poker de Ases, nunca una victoria me supo tan amarga.

Salgo del local, aspiro una honda bocanada de aire, contengo el llanto que clama por tomar el control y me repito que así todo es más fácil.

Unos pasos acelerados me alcanzan, un brazo apresa mi codo y me gira con vehemencia.

—Ella no significa nada, fue sólo sexo…

Miro a Diego, y descubro que el hombre que tengo frente a mi es un completo desconocido.

—No me importa Diego, ya no me importa nada. No puedo reprocharte lo que yo misma hice, lo que no quita que me duela.

—¡Yo te amo Eva! No puedo vivir sin ti—gime con el rostro contraído por una pena desoladora.

—No, Diego, no me amas, no te engañes más. El que ama no traiciona, el que ama no retiene, no apresa, no se justifica. El que ama solo lucha con la grandeza de su amor, no necesita más armas.

Me mira dolido, sus ojos están arrasados en lágrimas. Alargo una mano y le retiro cariñosamente un mechón de su frente.

—Olvida, y empieza de nuevo, esta vez sin errores. Lo nuestro no estaba destinado a ser, yo jamás fui tuya, mi corazón nunca estuvo completo en mi pecho. Casarnos sólo nos hubiera hecho infelices.

Diego niega con la cabeza, sofoca un sollozo e inclina el rostro, pero su brazo sigue encadenando con firmeza el mío.

—No podré olvidarte, tendremos un nexo en común que nos atará de por vida.

—Podemos ser amigos—sugiero—en realidad necesitamos ser amigos.

—Yo siempre querré más de ti—susurra cogitabundo.

—Pero es cuánto tendrás.

—Si él no hubiera aparecido…..si ese malnacido hubiera muerto….—sisea con insidia.

—Pero estoy vivo, y vas a soltarla ahora mismo—musita una voz grave y áspera a mi espalda.

Se me eriza la piel, y siento un deseo irrefrenable por correr hacia él y cobijarme en su pecho.

Diego da un respingo y me suelta sobresaltado, avanza con el rostro roto de dolor y se planta frente a Liam con gesto amenazante.

—Lo estás, y te maldigo por ello. ¡No la mereces bastardo!

Liam arquea una ceja y esboza una sonrisa cínica, sus azules ojos de gato relampaguean coléricos.

—¿Tú sí?

Diego lanza su puño contra la mandíbula de Liam, pero este lo esquiva con agilidad.

—¡Pelea cobarde!—le increpa exasperado.

Liam mantiene la serenidad, se limita a mirarlo con dureza.

—No peleo batallas ganadas.

—¡Basta Diego!—le grito, colocándome entre ambos—Esto se acabó, no te obceques más. Acepta la situación de una condenada vez, hazlo al menos por lo que late en mi vientre.

La expresión de Diego se nubla,  dirige la vista hacia mi vientre, está crispado, un músculo titila en su tenso mentón, sus labios se aprietan con fuerza. Es como un toro a punto de embestir. Liam percibe el peligro, y me pone tras él.

Siento una sensación opresiva de miedo paralizando mi estómago. Mi corazón late desbocado.

—¡Te lo suplico Diego, déjalo ya!—suplico en un hilo de voz.

Diego tiembla de impotencia, de rabia, de frustración, su mirada es un puñal, cargado de rencor y venganza. Asiente, y retrocede. Sin embargo, sé que el odio que ha prendido en él no se va a volatilizar tan fácilmente. Siento una mano helada recorriendo mi espina dorsal cuando me lanza una última mirada antes de girarse y alejarse de nosotros.

Liam se gira hacia mi y me estrecha entre sus brazos, tiemblo descontrolada en ellos.

—Mañana mismo nos largamos de aquí.

Él también ha sentido el peligro flotando a nuestro alrededor. Me rodea la cintura en gesto protector y me estrecha contra él.

—Necesita tiempo, y distancia, le regalaremos ambas cosas—musita—Mientras, yo te regalaré otra a ti.

Alzo la mirada hacia él inquisidora, se inclina y besa ligeramente mis labios, en su mirada rezuma una dulzura que cae sobre mi como un agradecido bálsamo reparador.

—Mi vida, mi cuerpo, mi corazón y mi alma….

—Esos son cuatro cosas.

Liam sonríe y me ciñe con más fuerza.

—No, eso sólo es una…y se llama amor.

Caminamos enlazados, embargados en la magnitud de nuestros sentimientos, no obstante, la garra helada sigue fija en mi espalda.

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Acerca de nerolloil

ESCRITORA ROMÁNTICA
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5 respuestas a “SÁLVAME DE TI” …POKER DE ASES…37

  1. Adriana Calderón dijo:

    Como siempre… bella!!!! Espero cada lunes para poder leerte!!!

  2. María Martha Araneo dijo:

    Cada lunes más ansiosa…. Cada día me gusta más!!!! Bella historia! Gracias Lola!

  3. Hay dios mioooooooo que miedo me dio Diego esta vez …. :S

  4. que me desmayooooooo… que me requetedesmayo Lolitaaa ♥ un millón de gracias ♥

  5. Hayy Madre mia!. que miedo, que desesperación y que ansiedad de que leer un nuevo capítulo. Lolita gracias a vos espero con ansias los dias lunes jejeje.

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