“SÁLVAME DE TI”……CONFÍO….40

Temblaba.

Elisa me había cubierto con una manta mullida, y sujetaba la base de mi taza, ayudándome a posarla en mis rígidos labios sin derramarla. Tragaba mecánicamente, la infusión de valeriana endulzada no sabía a nada, el cálido vapor que humeaba no calentaba mi cuerpo, sus efectos eran inocuos. Mi malestar no menguaba, mis nervios no se calmaban, y mi corazón….mi corazón no estaba ya en mi pecho, lo que sentía dentro, era una piedra puntiaguda tan helada como un iceberg.

Obediente, ausente, dócil, me tomé todo el contenido, y miré el fuego de la chimenea que relumbraba parpadeante, alejando caprichosamente a las acuciantes sombras del penumbroso salón de la casa de Elisa.

Las formas cambiantes que proyectaba el hogar sobre el suelo resultaban hipnóticas, enigmáticas, extrañas, pero yo de repente vi con claridad en ellas….vi a Liam sobre mí en la alfombra del hotel, jurándome amor eterno, consumido por el deseo….vi a Liam cogiéndome de la cintura en un paseo nocturno por una playa teñida de plata….vi a Liam frente a mi, taladrándome con su mirada de tigre hambriento, desbordada de amor y necesidad….vi a Liam roto de dolor por una decisión que creía la adecuada,…..vi a Liam aullar torturado por la muerte en una selva ignota…vi a Liam devorarme en el reducido almacén de un restaurante….vi a Liam luchando con decisión en la habitación de un hospital….vi a Liam seduciéndome una vez más al ritmo de una sensual canción en un abarrotado pub de moda…..vi a Liam frente a mí, con un claro mensaje titilando en sus ojos de gato….un mensaje de amor imperecedero….

Y entonces algo me rasgó por dentro, una decisión abrupta, nacida del corazón. Vi con meridiana claridad lo que debía hacer.

—Voy a encontrarle—murmuré con firmeza.

Elisa me miró un largo instante, escrutando mi expresión con honda preocupación.

—Si es lo que necesitas, yo te ayudaré.

—Es lo que necesito—confirmé—Liam no sería capaz de algo así. Su amor no fue una mentira, no lo fue, mi corazón lo sabe. Creo en él, y te juro amiga, que voy a desentrañar todo esto.

Me puse en pie. La manta se escurrió de mis hombros, las sombras escaparon, no sólo de la pared, sino de mi pecho.

—Voy a hacer unas llamadas, le seguiremos la pista—anunció Elisa—Cuando descubra en qué hotel se aloja, volaremos a Bali y lo encararemos.

—Llama a Diego—propuse. Un plan prendió en mí.

Elisa arrugó el gesto mostrando su desaprobación.

—Creo que a él deberías dejarlo a parte, bastante tiene con haberte perdido.

—Elisa—comencé suspirando pesadamente—Diego me engañaba con Luisa, esa relación siempre fue una mentira, por parte de ambos.

Parpadeó con asombro repetidas veces, entreabrió la boca demudada y soltó un exabrupto que resonó por toda la estancia.

—De Luisa me esperaba todo, pero de Diego…..pero si te veneraba….¡Joder!

—Nada es lo que parece Elisa, exactamente como está pasando ahora.

—¿Sospechas de ellos?

—¿Quién sino querría separarnos?

Elisa se frotó bruscamente la cara, resopló toscamente y gruñó furiosa.

—¡Dios, si eso es verdad, te juro que los despellejaré con mis propias manos!

—Yo sólo quiero encontrar a Liam, temo por él.

Me miró con fijeza, frunciendo ligeramente el ceño, un velo receloso oscureció su semblante.

—¿Confias ciegamente en Liam?

–Mi corazón no es ciego, ve perfectamente.

Elisa sonrió condescendiente, sacudió la cabeza y me abrazó con ternura.

—Me asombra tu aplomo cielo, y me admira tu confianza, lo encontraremos.

Sentí la fuerza de su cariño envolviéndome, jamás dudaría tampoco de él. Los sentimientos se sienten, se transmiten, se graban a fuego en el alma, no mienten, no se adornan de palabras vacías y actos pensados, sólo te llenan con una única verdad, la que florece a pesar de la adversidad, la que brilla en una mirada, o en una sonrisa, la que reluce en un pensamiento, la que hace vibrar el corazón y sacude el alma. El amor de Liam era mi mayor verdad.

—Gracias, te quiero amiga—susurré entre su cabello.

Me aferré a mi confianza, desterrando los miedos y preguntas que surgían ante un paradero que me estrujaba por dentro. Me negué a pensar, a plantear aterradoras suposiciones, a dejarme llevar por el pánico. No, nunca necesité tanto mi autocontrol, mi ingenio, y mi fuerza.

—¡Llámale!

Elisa asintió, cogió su teléfono y me miró expectante.

—Dile que estoy destrozada porque Liam me ha abandonado, que lo necesito.

Marcó pausadamente el número de Diego. Me acerqué a ella pensativa. Mil ideas se atropellaban en mi cabeza. Sentí el pulso latiendo violentamente en mi sien. Contuve mi rabia, y acompasé la respiración.

—¿Diga?

Pegué la oreja al auricular y aguardé conteniendo el aliento.

—Diego, soy Elisa, Eva está en mi casa, se ha derrumbado, esta mal. Me pide que te llame, te necesita.

—¿Le ocurre algo? ¿Es el niño?—inquirió alarmado.

—No, tranquilo, es…por Liam, se ha largado con Luisa.

Una pausa, un suspiro, un bufido.

—Lo sabía—masculló con cierta pesadumbre victoriosa—Iré ahora mismo.

Colgó apresuradamente. Mis labios se tensaron en un rictus decidido.

—¿Y ahora?

—Necesito saber cuando llega el vuelo a destino, y que me asegures que los pasajeros Liam O’Donnell y Luisa Belmonte, han pisado suelo balines.

—En teoría, el vuelo suele durar entre once y trece horas, aproximadamente le queda un par de horas para que aterrice.

—Siento haberte hecho pasar toda la noche velándome.

—No sientas nada, siembro para recoger. Ay amiga, la vida es una rueda en movimientos…hoy tú…quien sabe si mañana yo…

Sonreímos cómplices y unidas por la conexión de una amistad profunda, sabedoras de que pase lo que pase en nuestras vidas, tenemos un hombro en el que llorar y una taza de infusión que sostener.

—Cuando llegue Diego, quiero que nos dejes solos—advertí.

Negó vehemente con la cabeza.

–Ni hablar, me alertas sobre él, y ahora me pides que te exponga ante ese cerdo manipulador.

—Ahora soy ya la que tengo que manipularlo, y no podré si estás a mi lado. Ve a tu cuarto, gritaré si te necesito. A él le haremos creer que estoy sola en casa.

—¿Estás segura de lo que vas a intentar?

—No se me ocurre nada más.

—¿Qué crees…

—No—la interrumpí determinante—No, no me atrevo ni siquiera a hacer una maldita suposición, o el pánico me arrastrará. Siento que estoy sobre un lodazal de aguas movedizas, si no camino con serenidad me hundiré….y entonces, jamás podré salir. Es hora de actuar, de luchar, sólo necesito una cosa Elisa.

—¿Qué?

—Convencerme de que volverá a abrazarme.

La mirada de Elisa era contenida, emocionada, con un claro matiz angustiado que nublaba sus claros ojos.

—Confío—musité con convencimiento.

Un timbre nos sobresaltó. Era hora de jugármelo todo a una sola carta.

—¡Rápido, escóndete!

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ESCRITORA ROMÁNTICA
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3 respuestas a “SÁLVAME DE TI”……CONFÍO….40

  1. Marpa Martha Araneo. dijo:

    DIOS!!!!! y pensar que hay que esperar hasta el lunes que viene…Lola, esto ya se está haciendo traumático….

  2. ayyyyyyyyyyyyyyyyyy lolitaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ♥ que emociooooon, que emoción…

  3. Ayyyyyy cada día estoy mas ansiosa por esta historia que me tiene super atrapada. Lola me encanta tu manera de escribir.

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