SÁLVAME DE TI…..NO TE DEJARÉ…..44

La negrura empieza a disiparse en un gris desvaído manchado de débiles destellos blancuzcos, como fogonazos molestos y reiterativos que surgen a mi alrededor arrancándome el sopor.

El tacto de una mano recorriendo mi mejilla me paraliza. Decido simular mi inconsciencia, mientras mi mente se dispara hacia un sinfín de posibilidades para escapar de mi agresor.

De repente, siento la mullida calidez de unos labios sobre los míos, y me envaro irremisiblemente. Percibo con claridad que estoy en los brazos de un hombre, y contengo el aliento. Un suave susurro impele a mis párpados a abrirse de sopetón. El rostro que encuentro a escasos centímetros del mío, casi vuelve a dejarme inconsciente por la impresión.

Liam me acuna, su mirada, una conmovedora mezcla de ternura, preocupación y ansiedad, caldea mi corazón. Intento incorporarme pero él me lo impide.

—Oh…Dios…estás….

—Vivo—concluye con una sonrisa triste.

La angustia fluye a través de mis ojos, gruesas y ardientes lágrimas queman mis mejillas.

Liam me pega a su pecho y besa mi cabello.

—También tú, mi amor, cuando…te vi sobre mí, inconsciente y rodeada de sangre…yo…—su voz se quiebra, y su abrazo se intensifica. Su pecho se agita conteniendo los sollozos—Jamás en toda mi vida sentí tanto miedo…tanta…desesperación.

Tras un momento, en que ambos somos incapaces de hablar, en que tan sólo necesitamos sentirnos, tocarnos y besarnos con urgencia desatada. Liam me separa lo suficiente para contemplar con gravedad mi rostro.

—¿Cómo te encuentras? Has perdido mucha sangre.

Entonces, recuerdo…Miro hacia abajo y compruebo horrorizada como la falda de mi vestido está empapada en sangre.

Liam me abraza de nuevo.

—Has abortado—anuncia en un hilo de voz—Intenté detener la hemorragia presionando la parte baja de tu vientre para cerrarte la matriz, pero fue inútil, yo…lo siento….

—Estoy…mareada y débil…y muy furiosa…pero ahora sólo tengo ganas de llorar.

—Te juro que te sacaré de aquí—promete en un tenso hilo de voz— y te juro que van a pagar caro todo esto. Pero ahora tenemos que sacar fuerzas de flaquezas y concentrarnos en escapar.

Deslizo mi mirada por su rostro, ha sido golpeado, tiene una brecha en la ceja izquierda, le sangra la comisura de la boca, y luce un feo corte sobre el pómulo derecho, varios moretones azulean su rostro.

Alzo la mano para acariciar con delicadeza sus magulladuras. Una furia insana hace presa de mí. Siento las entrañas bullir en un mar de odio y venganza que disipa mi debilidad, imprimiéndome una fuerza desconocida. No se si saldremos vivos, pero por la mirada de Liam, semejante a la mía, sé que lucharemos hasta el final.

—Cuando te vi rodeado de ese plástico….sentí que se me paraba el corazón.

—Después de golpearme como un loco, mientras ella me apuntaba con un rifle advirtiéndome que si levantaba una mano contra él me dispararía,  se abalanzó sobre mí cuando caí al suelo e intentó estrangularme. No tenía forma de defenderme, excepto haciendo lo que él pretendía que yo hiciera…morir…

Agrando los ojos y trago saliva.

—Cerré los ojos y ralentizé mi respiración y todas mis funciones vitales, con un técnica de meditación, aprendida de un yogui, llamada Pranayama, afortunadamente, en mi…destierro voluntario, estimulé lo suficiente el nervio vago, para conseguir utilizarlo en un momento tan crucial. Diego estaba agotado tras la paliza, y por fortuna me soltó a tiempo, casi al borde ya de la asfixia. Luego, sólo sentí que me envolvían.

—Alguien les ha pedido que te maten, y les exige una prueba de tu muerte—musité con un nudo en la garganta.

La mirada de Liam se perdió en sus pensamientos, oscuros y funestos nubarrones tiñeron su rostro. Suspiró hondamente y por fin fijó la mirada en mí, cargada de una determinación apabullante.

—¿Crees que podrás caminar?—inquiere mirando hacia la puerta.

—Creo que sí.

Liam, me ayuda a ponerme en pie, trastabillo y él me sostiene contra su cuerpo. Una punzada me dobla en dos. El dolor me atraviesa cortándome el aliento, jadeo un instante, y al cabo el dolor desaparece.

—Son contracciones—musita angustiado, su rostro se nubla—Todavía estás….abortando. Necesito llevarte urgentemente a un hospital.

Me deposita en el suelo, sus ojos se fijan de nuevo en la puerta, casi puedo escuchar los resortes de su mente buscando un plan de huída.

—No creo que tarden en regresar. Escúchame bien, ambos hemos de fingir que estamos inconscientes. Cuando descubran tu sangrado se acercarán a ti, ruego a Dios que ambos me ignoren por el momento. Les caeré por detrás, mi única posibilidad es arrebatarles el rifle, no sé si lo conseguiré, pero te juro por todo el amor que siento por ti, que al menos conseguiré darte tiempo para escapes. No pienses en el dolor, aléjalo de tu mente, y corre todo lo que puedas lejos de este lugar, en la calle pide ayuda.

Mi pecho se constriñe asaltado por una oleada de pavor que me deja temblando. No quiero dejarlo tras de mí.

—¿Y..tú?

—Lo conseguiré amor mío. La muerte y yo somos viejas conocidas, la burlaré de nuevo.

Me abrazo a él y sollozo contra su pecho. Me niego a soltarlo, me niego a perderlo de nuevo, me niego a huir sin él.

—¡Yo también lucharé, no te dejaré!—exclamó con súbita determinación.

Liam me coge de los hombros y clava en mí una mirada vehemente.

—Ni hablar, ¿me oyes? Es a mí a quien quieren, ya sabemos que esto no es sólo un loco arrebato pasional de Diego, es algo más, algo que tiene que ver solamente conmigo, y por nada del mundo voy a permitir que te sacrifiques por mí.

—Tú lo harías—replico sollozando.

—Sí, pero sería un acto meramente egoísta—responde. Su mirada penetra hasta lo más recóndito de mi alma—Mi vida no tiene sentido sin ti.

Toma mi boca y me besa con denodada pasión. Ambos sabemos que puede ser la última vez, y ese temor, libera todo el amor que sentimos en un beso urgente, duro, y ansioso.

Cuando se separa de mí, su plateada mirada escruta la mía con ceñuda expresión.

—Prométeme que huirás a la menor oportunidad.

Con lágrimas en los ojos, tizones en el pecho y puñales en el vientre, asiento.

De repente, escuchamos el eco de unos pasos.

En silenciosa premura adoptamos las posturas en las que nos dejaron, cerramos los ojos y contenemos el aliento.

Una llave gira en la cerradura, una determinación en mi mente, y una esperanza en mi alma.

kiss2

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ESCRITORA ROMÁNTICA
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3 respuestas a SÁLVAME DE TI…..NO TE DEJARÉ…..44

  1. María Martha Araneo dijo:

    Bueno…. el rostro pétreo de Liam no era lo que nos angustió toda la semana… pero, la mala suerte de estos pobres no termina nunca???? Vamos por un poco de paz para ellos….

  2. me voy a desmayar, Lolaaaaaaaaa 😥

  3. Gilda Zerquera dijo:

    Ojala que ahora puedan escapar. Y que le den su merecido a Luisa y Diego.

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