SÁLVAME DE TI……MÓTIVOS…..54

–¡Jack nunca me traicionaría!–exclama Liam, agazapado tras los fardos, con Eva abrazada a su espalda. Una afirmación con la que no hubiera puesto jamás la mano en el fuego, pero necesita ganar tiempo–Era mi amigo.

–Dinero, Liam–responde Jenny–Pocas amistades superan esa tentación.

–Algunas familias tampoco la superan–masculla con acritud, mientras baraja sus escasas posibilidades de escapar sin un enfrentamiento.

Un tenso silencio invade el almacén. Casi puede notar el asombro de Jenny.

–¡Sal Liam! Acabemos con esto de una vez.

–No hay ningún mafioso tras de mí, ¿no es cierto?

–No–confiesa ella–no lo hay.

Escucha pasos desplazándose en ambos laterales del local. Se tensa nervioso, aferrando con fuerza su revolver. Eva se despega de él y rebusca nerviosa en su bolso.

–¿Por qué Jenny?–Intenta mantener un tono firme y calmado sin conseguirlo. Imágenes de ellos juntos jugando, riendo, compartiendo tantos momentos entrañables se clavan en su pecho, horadándolo.

–Acabo de decírtelo–responde ella.

La furia estalla en él.

–¡¿Piensas matar a tu hermano por la puta herencia?! ¡Maldita sea!, ¡joder Jenny! Sólo tenías que pedirla, me importa una mierda el dinero, las propiedades, las acciones. Te hubiera dado todo, todo, solo con pedirlo. Aún estoy dispuesto a entregarte hasta el último cochino dólar, si nos dejas salir con vida de aquí. Es mi única condición.

De nuevo silencio. Aguarda una respuesta que no llega. Tampoco escucha ya pasos acercándose.

–No lo entiendo Jenny–musita de nuevo–tu exmarido te dejó una fortuna.

–Ese malnacido sólo me dejó deudas de juego, acreedores y embargos.

–¿Por qué no me pediste el dinero?

La escucha resoplar. La punta de su zapato de tacón repiquetea incesante en el suelo de cemento.

–Veo que no leíste las cláusulas estipuladas en la herencia. Nunca te importo el dinero, a mí sí, ¿no te parece irónico que te lo dejaran todo a ti?

–Nos lo dejaron a los dos, yo solo soy tu albacea.

–¡Y una mierda!–estalló furiosa–Esa jodida cláusula dice claramente que no puedes donarme ni un céntimo, que sólo a tu muerte pasaría a mis manos. Y eso es irrevocable, hablé con los mejores abogados, y todos dijeron que no podía cambiarse el testamento, ni con tu consentimiento.

–Habríamos encontrado otra solución Jenny.

–Esperé Liam, tuve mucha paciencia contigo. Cuando te diagnosticaron la leucemia, pensé que el destino por fin se ponía de mi parte. Pero no morías, pasaba un año tras otro y resistías contra todo pronóstico. Y cuando la conociste a ella…..regresaron tus ganas de vivir. Por eso cuando viniste a verme y la conocí, supe que tenía que hacer algo. Así que ese día en el hospital, tuve que inyectarte ese suero, que acelera el metabolismo, para que tus células malignas se multiplicaran. Por eso empeoraste después, por eso la dejaste. Aún no entiendo por qué no moriste entonces. Creo que tu caso contraviene todos las bases de la ciencia médica. No lo logro comprender como todavía respiras y mucho menos que estés curado, realmente es algo milagroso. Un puto milagro que me ha obligado a hacer algo que nunca hubiera pensado hacer. Pero…mi situación es desesperada.

Liam se siente desfallecer, su pecho se contrae de dolor. Cierra momentáneamente los ojos, buscando el temple que necesita.

–También lo es ahora la mía–resalta el en un hilo de voz. Plenamente consciente de que su única salida es matar a su propia hermana y a los hombres que la acompañan–Tuviste ocasión de matarme dos veces,…esta vez será la definitiva, o tú o yo, o los dos.

–En efecto, todo o nada.

–¿Me oyes bien Jenny? Tú o yo, pero no Eva. Déjala salir o te juro que no me iré solo al infierno. Déjala salir y me tendrás.

–¡No!–exclama Eva, abrazándolo con fuerza. Se gira hacia ella y la cobija en su pecho. Alza sus grandes ojos llorosos hacía él, y ve en su expresión una determinación que interpreta a la perfección antes de que ella abra la boca de nuevo–Tengo una pistola, ellos son tres, nosotros dos y estamos a resguardo. Podemos conseguirlo.

Esgrime una sonrisa emocionada, posa el dorso de su mano sobre la suave mejilla de la mujer y la desliza hasta su barbilla, apresándola. No arriesgará la vida de la mujer que ama, si encuentra una salida para ella. Él, al fin y al cabo siempre tuvo a la muerte tras de sí, quizá sea la última vez que la tenga enfrente quizá no, pero si algo tiene claro es que esto es un asunto que siempre le concernió a él, sólo a él.

–De acuerdo–concede Jenny–La dejaré salir.

–Miente–aduce Eva  en susurros, con la mirada crispada y la desesperación desdibujando sus facciones.–No dejará vivo al testigo de un asesinato, irá tras de mí.

–Al menos tendrás una oportunidad–refuta él–Podrás esconderte, acudir a la policía y buscar protección, al menos, tendrás una oportunidad de vivir. Aquí, junto a mí, son reducidas, esos hombres son sicarios. Estamos atrapados. Ahora mismo, ya están agazapados a ambos lados de los fardos, preparados para dispararnos cuando ella dé la orden. Si no lo ha hecho ya, es porque se sabe encañonada por mí. Prefiere acceder a mi trato y que me entregue sin más, a arriesgarse en un tiroteo.

–No–insiste Eva con voz estrangulada–No voy a dejarte,  no quiero vivir sin ti.

Ve tal determinación en su semblante, tal amor brotando de su mirada, tal coraje tensando sus facciones que sabe que sus destinos ya están decididos. Se inclina sobre ella, aferra su mandíbula y toma su boca con hambre, volcando en ella todo lo que siente. Eva jadea entregándose al beso con un sentimiento feroz. Cuando se separa de ella ve lágrimas surcando sus mejillas, lágrimas idénticas a las suyas. Asiente quedamente, y toma una profunda bocanada de aire y murmura:

–Lo haremos juntos, amor mío,  ataste tu destino al mío el día que me salvaste de mí.

–Ese día empezó mi vida–confiesa Eva–si ha de acabar aquí contigo, bendeciré cada minuto pasado a tu lado.

La besa de nuevo, esta vez con urgencia y brevedad.

–Tú ere mi milagro Eva, ese que Jenny no comprende.

Mira la alta fila de abultados sacos blancos y una idea prende en su cabeza.

–Cuando salgas, camina despacio hacia Jenny pero desde el lateral, mete tu pistola en el bolsillo trasero de tus vaqueros. Voy a empujar la pared de fardos para que caigan sobre ella, después…tírate al suelo, cúbrete con los sacos y dispara a quien te ataque.

Asiente trémula, el miedo opaca su mirada. La atrae contra su pecho y besa su cabeza.

–Va a salir con las manos en alto Jenny, cuando salga del local, y no antes, te entregaré mi arma y mi vida.

sicario

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ESCRITORA ROMÁNTICA
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Una respuesta a SÁLVAME DE TI……MÓTIVOS…..54

  1. Sunako Chan dijo:

    Como siempre nos dejas a la espera de más. Pobre de Liam y Eva a merce de la despiadada Jenny. Estaré atenta a la próxima semana. Muchas Gracias!

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